Ana fue secuestrada por un vecino, Klaus Grabowski , de 35 años , quien tenía antecedentes penales por agresión sexual . La mantuvo cautiva en su casa durante varias horas y luego la estranguló. El cuerpo de Ana fue encontrado posteriormente oculto en una caja de cartón.
Un pasado turbulento y un gesto radical
Para Marianne, el dolor es inconmensurable. El acusado es un delincuente reincidente conocido y, en su opinión, nunca debió haber sido puesto en libertad.
Pero lo que la lleva al límite son las declaraciones del acusado durante el juicio. No solo niega la agresión sexual, sino que insinúa que Ana intentó seducirlo. Para Marianne, esas palabras son insoportables.
El 6 de marzo de 1981, ella tomó medidas.
El día de la audiencia, ocultó un arma de fuego en su bolso. En la sala del tribunal, mientras Klaus Grabowski estaba sentado a pocos metros de distancia, sacó la pistola y disparó siete veces. Murió instantáneamente. La sala quedó conmocionada. Marianne fue arrestada de inmediato.
En las horas siguientes, el caso conmocionó a toda Alemania. Algunos la describieron como una madre valiente llevada al límite , otros la tacharon de criminal. Pero nadie permaneció indiferente.
Una convicción divisiva
