Al encontrarse con el asesino de su hija de 7 años, una madre saca una pistola y le dispara, matándolo en pleno juicio.

 

 

En 1983, Marianne fue condenada a  seis años de prisión por homicidio voluntario , pero fue puesta en libertad tras  tres años de detención.

Una encuesta realizada varios años después muestra cuán dividido sigue estando el país:

  • El 28%  consideró que la sentencia era apropiada.
  • El 27%  lo considera demasiado pesado.
  • El 25%  lo encuentra demasiado ligero.

Una vida marcada por las lesiones

La vida de Marianne había sido difícil mucho antes de esta tragedia. Su padre era miembro de las  Waffen-SS y ella misma había sufrido violencia durante su infancia y varios  embarazos precoces.  Ana, su tercera hija, fue la primera a la que decidió criar sola.

Su acción, que más tarde reconocería como premeditada, fue, según ella, una forma  de proteger la memoria de su hija.  En 1995, declaró en una entrevista:

"Quería impedir que volviera a mentir sobre mi hija."

¿Qué queda hoy de esta historia?

Marianne Bachmeier falleció en 1996. Sus acciones siguen generando debate e  inspirando documentales, películas y reflexiones sociales.  Porque tras esta noticia subyace una pregunta universal:  ¿hasta dónde se puede llegar por amor a un hijo?

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