El universo alberga supercúmulos galácticos, enormes estructuras conectadas de manera que apenas empezamos a comprender. Y todo ello está en constante expansión, a veces acelerándose.

Ya casi estamos llegando al final:
Viajamos tanto que apenas podemos distinguir detalles. Solamente percibimos la inmensidad de estructuras cósmicas que nos recuerdan lo pequeños que somos. Pero esa sensación de pequeñez también puede ser inspiradora.

Y aquí estamos. Todo lo que se puede observar en el enorme universo, y ahí estamos nosotros, un diminuto punto en un recipiente gigantesco.