Por qué: Las albóndigas crudas pueden aglutinarse, liberar demasiada grasa y volverse densas o cocinarse de manera desigual.
Además, sin fondo = menos sabor.
Mejor opción:
Primero dore las albóndigas en una sartén antes de agregarlas a la salsa.
Resultado: Sabor más rico, mejor textura, sin acumulación de grasa.
7. Mariscos (pescado, camarones, vieiras)
Por qué: Los mariscos se cocinan rápido. En una olla de cocción lenta, se cocinan demasiado, se vuelven gomosos o se deshacen.
No es ideal para cocinar todo el día.
Mejor opción:
Agregue los mariscos en los últimos 15 a 30 minutos, hasta que estén opacos y tiernos.
Ejemplo: Agregue camarones a la sopa al final.
8. Verduras de hoja verde (col rizada, acelga, lechuga)
Por qué: Las verduras como la col rizada se conservan bien, pero la mayoría se marchitan y forman una pila triste y oscura.
¿Lechuga? Se derrite.
Mejor opción: