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Tener un buen equilibrio
Pararse sobre un pastel con los ojos cerrados parece infantil… ¡hasta que lo intentas! Este ejercicio revela la calidad de nuestro equilibrio, invaluable para movernos con calma y evitar pequeñas caídas. Trabajar este aspecto significa afinar un radar interno que nos acompaña a lo largo de la vida.
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Consuma refrescos con moderación.
El azúcar líquido altera fácilmente los niveles de energía. Quienes rara vez beben refrescos suelen disfrutar de mayor vitalidad y una digestión más fácil. El agua con gas y una rodaja de limón hace maravillas... ¡con moderación!