Carnes magras y aves
Pescado
Huevos
Productos lácteos
Legumbres
Una cantidad adecuada de proteínas favorece no solo la fortaleza de las uñas, sino también la salud muscular, la inmunidad y la reparación de los tejidos.
2. Deshidratación y uñas quebradizas
La deshidratación no solo afecta tu piel, también puede hacer que tus uñas se sequen, se vuelvan quebradizas y más propensas a partirse o pelarse.
Beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a mantener la flexibilidad de las uñas y favorece un crecimiento saludable del lecho ungueal. Si sientes las uñas secas o se agrietan con facilidad, aumentar tu consumo diario de agua puede ser una de las soluciones más sencillas y eficaces.
3. Factores ambientales que debilitan las uñas
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Incluso con una nutrición adecuada, los factores externos pueden dañar las uñas con el tiempo.
Exposición a sustancias químicas
El contacto frecuente con sustancias químicas agresivas (como productos de limpieza, detergentes y quitaesmaltes) puede despojar a las uñas de sus aceites naturales, dejándolas secas y frágiles.
Para proteger tus uñas:
Use guantes al limpiar o lavar platos.
Elija quitaesmaltes sin acetona.
Limite las manicuras frecuentes en gel o acrílicas.
Reducir la exposición a químicos ayuda a que las uñas conserven la humedad y la fuerza.
4. Hábitos cotidianos que pueden dañar las uñas
Ciertos hábitos diarios pueden debilitar silenciosamente tus uñas: