— ¿Tú? No… me empujaste.
Ella asintió, sollozando.
—Sí. No sabía que eras tú. Cometí errores terribles. Perdóname.
Después de un largo silencio, el niño extendió lentamente la mano y le tocó la cara.
"Has vuelto", dijo en voz baja.
Ella lo abrazó fuerte, llorando más fuerte que nunca.
Por primera vez desde aquel terrible día de hace cinco años, Isabel se sintió completa de nuevo.
Meses después, se fundó la Fundación Reed para Niños Desaparecidos, dedicada a reunir a los niños secuestrados con sus familias.
Y cada año, en ese mismo día lluvioso, Isabella y Liam regresaban a ese puente, tomados de la mano, recordando el día en que la madre finalmente encontró a su hijo...