Los niños a veces muestran nostalgia mediante comportamientos inusuales. Diego podría estar imaginando a su madre porque no tiene recuerdos claros de ella.
Ella sugirió que Juan pasara más tiempo con Diego, contándole historias sobre su madre, para ayudarlo a sentir la conexión.
Juan empezó a cambiar su enfoque. Sacó fotos de Claudia, las puso sobre la mesa y le contó a Diego sobre su madre:
Tu mamá te quería mucho. Cuando estabas en su vientre, te cantaba canciones de cuna.
Lo acurrucaba para que se durmiera, intentando llenar el vacío. Sin embargo, la costumbre de Diego de pararse de cara a la pared no desapareció del todo. Una noche, Juan se despertó y vio a Diego parado en un rincón, susurrando:
“Mamá está aquí.”
Encendió la luz y corrió hacia él, pero no vio nada más que la pared vacía. Sin embargo, esta vez notó una frase escrita con tiza en la pared:
“Mamá siempre está aquí.”
La letra era torpe, como la de un niño, pero Juan estaba seguro de que no la había escrito, y Diego aún no sabía escribir. Temblando, borró la frase y abrazó a su hijo, sin poder dormir en toda la noche.