ajo y aceite de oliva virgen extra. También se pueden añadir aceitunas y alcaparras, y un toque de ralladura de limón para darle un toque refrescante. Para un plato más exquisito, la aguja se fríe, se corta en trozos y se reboza con un poco de harina o sémola. ¿Y la desventaja? No es un pescado fácil de limpiar porque tiene muchas espinas (a diferencia del rodaballo o el bacalao, por ejemplo). Requiere algo de paciencia y habilidad, o puedes pedir ayuda a tu pescadero, quien puede filetearlo, eliminando así la mayor parte de la espina.
Aguja en la pescadería: consejos para comprar y conservar
En la pescadería, la aguja se reconoce fácilmente por su aspecto de anguila y su pico pronunciado. Lo que marca la diferencia, como siempre, es la frescura, que sigue las reglas de la mayoría de las especies de pescado: los ojos deben ser brillantes y no opacos, la piel tersa y brillante, y el olor agradablemente marino, no penetrante. Como ya se mencionó, lo mejor es comprar agujas de mar entre junio y noviembre: no es una especie en peligro de extinción (no figura en la Lista Roja de la UICN [Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza]), pero es igualmente importante respetar su ciclo reproductivo para asegurar su supervivencia. Consúmalas dentro de las 24 horas posteriores a la compra para servir pescado fresco, envolviéndolas en su papel y guardándolas en el refrigerador. Si planeas cocinarlas en los siguientes días, límpielas haciendo una incisión en el vientre con un cuchillo, lávelas bien y congélelas en una bolsa apta para congelación. Se recomienda no dejarlas más de tres meses y descongelarlas lentamente en el refrigerador.