– Piernas pesadas o tensas
– Piel brillante y estirada
– Al presionar la piel queda una hendidura (edema con fóvea).
Este tipo de hinchazón suele empeorar por la noche y puede mejorar un poco después de dormir con las piernas elevadas.

Las personas con enfermedad hepática crónica a menudo desarrollan arañas vasculares o venas superficiales agrandadas, especialmente en los muslos y las pantorrillas.
¿Por qué sucede esto?
– El hígado normalmente descompone el estrógeno.
– Cuando el hígado falla, el estrógeno se acumula en el cuerpo, debilitando las paredes de los vasos sanguíneos.
– Esto produce venas visibles de color púrpura o rojo en forma de membrana en las piernas.
Estas venas no son sólo cosméticas: son una señal hormonal de estrés hepático crónico.
La picazón persistente, especialmente en las espinillas y las pantorrillas, puede ser un signo temprano de colestasis, una afección en la que se altera el flujo de bilis desde el hígado.
Características principales