Por otra parte, la limonada posee los más altos niveles de contenido de citrato entre todos los cítricos. Según un estudio realizado por la Universidad de California, el citrato reduce la acidez en la orina e impide la formación de
cálculos renales, es decir, que si aumentas el consumo de citrato, puedes reducir el riesgo de formación de nuevos cálculos renales. Los especialistas recomiendan consumir 4 onzas de jugo de limón diluidas en 2 litros de agua al día.
Reduce el apetito, el sobrepeso y actúa contra el reflujo gástrico
Por ser una fruta diurética, la limonada es perfecta para bajar de peso. El jugo de esta fruta ayuda a mejorar la digestión y estimula la producción de bilis, una sustancia necesaria para la descomposición de alimentos.
Igualmente, sus propiedades vitamínicas regulan el azúcar y los ácidos cítricos ayudan a controlar el hambre a través de la pectina, una sustancia neutra que se encuentra en muchos tejidos vegetales.
Aunque el limón es altamente ácido, combinado con agua produce un efecto contrario al que podamos imaginar: reduce los reflujos gástricos. Un vaso de agua tibia con zumo de limón en ayunas, te ayudará a disminuir la acidez de tu estómago, lo que hará que sea un remedio natural contra este insoportable reflujo.
Evita el dolor en la vesícula biliar y previene intoxicaciones
El dolor de la vesícula biliar, asociado a los cálculos y otras enfermedades de la vesícula, puede llegar a ser muy leve pero también muy insoportable. Para evitarlo, se recomienda el consumo de pectina común en la limonada.
En caso de sufrir este dolor, puedes exprimir 4 limones y tomarte este jugo con el estómago vacío, seguido de un vaso de agua.