3. Regar en exceso los macizos de abril y propiciar la pudrición antes del verano
. Los lirios son plantas resistentes a la sequía que prosperan en suelos bien drenados. Regar en exceso en abril puede saturar el suelo, provocando pudrición y enfermedades fúngicas que pueden diezmar rápidamente sus macizos de lirios. Es importante encontrar un equilibrio entre proporcionar suficiente humedad para el crecimiento sin ahogar las plantas.
Controle las precipitaciones y ajuste su programa de riego según sea necesario. Asegúrese de que sus macizos de lirios tengan un drenaje adecuado y riegue profundamente pero con poca frecuencia, permitiendo que la capa superior del suelo se seque entre riegos. Esto fomenta el crecimiento de raíces profundas y reduce el riesgo de pudrición.
4. Ignorar los grupos densos en lugar de dividirlos y replantarlos.
A medida que los lirios crecen, forman naturalmente grupos grandes que pueden llegar a estar demasiado juntos. Esta competencia por los recursos puede resultar en menos flores y una mayor susceptibilidad a las enfermedades. Abril es el momento ideal para dividir y replantar los grupos de lirios y así asegurar un crecimiento saludable.
Desentierra con cuidado los grupos y separa los rizomas, desechando los que parezcan enfermos o dañados. Replanta los rizomas sanos a una distancia de entre 30 y 45 centímetros, dándoles suficiente espacio para extenderse y prosperar. Este proceso no solo rejuvenece las plantas, sino que también fomenta una floración más abundante en verano.
5. Usar fertilizante con alto contenido de nitrógeno que favorece las hojas, no las flores.
Fertilizar los lirios con el tipo incorrecto de fertilizante puede resultar en un follaje exuberante a expensas de las flores. Los fertilizantes con alto contenido de nitrógeno promueven el crecimiento de las hojas, lo cual puede ser perjudicial para la floración. En su lugar, utilice un fertilizante equilibrado con bajo contenido de nitrógeno para estimular la floración.
Aplique el fertilizante a principios de la primavera, justo cuando los lirios comienzan a crecer. Una proporción como 5-10-10 o 10-10-10 es ideal, ya que proporciona los nutrientes necesarios sin sobrecargar las plantas con nitrógeno. Siga las instrucciones del fabricante para las dosis de aplicación y así evitar la sobrefertilización.