Recuerda no tirarlo!

 

 

 

Esto se ha explicado en diversos estudios donde los científicos observaron que el ajo germinado desarrolla compuestos protectores contra los factores de estrés ambiental. Un informe de investigación del experto Jong-Sang Kim y sus colegas en Corea del Sur, publicado en la revista  Agricultural and Food Chemistry , afirma:

Las plantas son muy vulnerables a las bacterias, los virus y los insectos del medio ambiente. Esto provoca que muchas plantas produzcan una sustancia llamada fitoalexina para protegerse. Este compuesto combate los microorganismos y las plagas, a la vez que ofrece beneficios para la salud humana.

Los investigadores también descubrieron que los extractos de ajo de brotes de cinco días tienen las propiedades antioxidantes más fuertes, mientras que el ajo fresco o el ajo recién brotado tiene una actividad antioxidante significativamente menor.

Cómo cultivar y consumir ajo germinado

Método 1:  Seleccione unos cuantos bulbos de ajo grandes, maduros y sanos. Coloque una capa de algodón o tela húmeda en el fondo de una bandeja de plástico. Distribuya los bulbos de ajo encima con las raíces hacia abajo y los brotes hacia arriba. Manténgalos en un lugar bien ventilado. Rocíe los ajos ligeramente con un pulverizador a diario para mantenerlos húmedos, pero evite regarlos en exceso, ya que esto puede provocar que se pudran.

Método 2:  Coloque los bulbos de ajo en un frasco pequeño y agregue una capa delgada de agua, la suficiente para cubrir las raíces por unos milímetros.

Después de cinco días (desde el momento en que el ajo comienza a brotar), puedes cortar los brotes de ajo y utilizarlos para cocinar.

Al igual que con las cebolletas, puedes recortar los brotes de ajo cada cinco días hasta que el bulbo se agote y deje de brotar. En ese momento, puedes empezar una nueva tanda.

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