Otro aspecto que suele mencionarse es el de la transformación personal. Al igual que otros insectos, la mantis atraviesa procesos de crecimiento y cambio. En el plano simbólico, su llegada podría coincidir con etapas de evolución interna, decisiones importantes o nuevos comienzos. No se trata necesariamente de algo externo, sino de un movimiento interior que está listo para desarrollarse.
En ciertas tradiciones populares de América Latina y Europa, ver una mantis en casa también se asocia con la buena fortuna y la llegada de noticias relevantes. Aunque estas creencias varían según la región, muchas coinciden en que no se trata de un presagio negativo. Por el contrario, suele vincularse con momentos de aprendizaje o señales de que algo importante está por revelarse.
Desde una perspectiva más racional, la explicación puede ser sencilla: las mantis buscan alimento o refugio y pueden ingresar accidentalmente a una vivienda. Sin embargo, el ser humano ha tendido históricamente a encontrar significado en los encuentros con la naturaleza. Y cuando se trata de un insecto tan particular, el impacto emocional suele invitar a la reflexión.