No todo necesita explicación: algunas tradiciones simplemente son...
En un mundo que a menudo exige perfección —fotos perfectas, vidas perfectas, hogares perfectos— la barandilla invertida susurra una verdad diferente: está bien ser imperfecto. Está bien dejar espacio para el misterio. Está bien permitir que algo sea bello por su imperfección, no a pesar de ella.