4. Dolce Gusto
Comparte varias características del café instantáneo industrial y suma el problema ambiental del plástico.
La información sobre el origen de los granos suele ser limitada y muchas de sus variedades utilizan mezclas económicas diseñadas principalmente para reducir costos de producción.
5. Cafés de marca blanca
Los cafés de supermercados suelen ser muy económicos, pero precisamente ese bajo precio puede reflejar un menor control sobre la calidad.
Muchas veces se elaboran con granos robusta de menor valor comercial, almacenados durante largos períodos y sometidos a procesos industriales intensivos.
Diversas organizaciones de consumidores encontraron diferencias importantes entre cafés de especialidad y cafés genéricos en aspectos como micotoxinas, frescura y calidad del tostado.
6. Cafés torrefactos
El café torrefacto todavía es muy popular en algunos países hispanohablantes. En este método, se añade azúcar durante el tostado, creando una capa oscura sobre el grano.
Aunque su sabor intenso tiene muchos seguidores, también puede contener niveles más elevados de acrilamida y otros compuestos derivados del tostado extremo.
7. Mezclas industriales ultra económicas
Muchas mezclas económicas de producción masiva utilizan granos viejos, de baja calidad o almacenados durante demasiado tiempo.
La falta de información sobre fecha de tostado, origen y trazabilidad suele ser una señal de alerta para quienes buscan un producto más natural y seguro.
3 opciones mucho más recomendables