Hazte algunas preguntas clave: ¿Puedes respirar y tragar sin dolor intenso? ¿La espina es pequeña o afilada? ¿Te causa mucha molestia?
Paso 3: Prueba estas soluciones sencillas
1. Tose suavemente
A veces, un reflejo natural como la tos puede desalojar el hueso. Evita toser con fuerza, ya que podría empujarlo más adentro.
2. Bebe agua o come alimentos blandos
Un sorbo de agua o un bocado de pan blando puede ayudar a que el hueso baje al estómago, donde generalmente se disuelve sin causar daño. Los plátanos o el arroz cocido también son buenas opciones.
3. Usa aceite de oliva
Una cucharadita de aceite de oliva puede cubrir la garganta y facilitar que el hueso se deslice hacia abajo.
4. Evita los alimentos duros o pegajosos
Aunque podría parecer que comer galletas o mantequilla de cacahuete podría ayudar, en realidad pueden empeorar la situación al atrapar aún más el hueso.