¿Puedes identificar esta belleza de latón? La fascinante historia del antiguo desparasitante para caballos.

 

 

La brillante mecánica: cómo funcionaba el bocado de goteo
Para entender por qué esta herramienta tiene el aspecto que tiene, hay que entender la enorme fuerza física de un caballo y el desafío biológico que supone tratar el cólico.

El problema: Cólico en caballos.
El cólico es una de las afecciones más peligrosas que puede sufrir un caballo. Es un término general para el dolor abdominal, a menudo causado por obstrucciones o impactaciones intestinales; piénselo como un estreñimiento severo que pone en peligro la vida del animal.

Para tratar el cólico, los veterinarios debían administrar grandes cantidades de lubricantes espesos y densos (como aceite de parafina) o laxantes (como sales de Epsom). Pero, ¿cómo se logra que un animal de 450 kilos que no quiere tragar un litro de aceite espeso?

La solución: La broca de goteo.
La broca de goteo fue diseñada para resolver este problema mediante una combinación de anatomía y palanca.

El bocado: No era un bocado tradicional de una sola barra. Tenía un mecanismo de doble articulación que se abría cuando el caballo intentaba morder, relajando la mandíbula y creando un canal para el tubo.

El tubo curvo: El tubo largo y curvo fue diseñado para adaptarse a la anatomía de la boca y la garganta del caballo, asegurando que el medicamento llegara correctamente al esófago.

El depósito: El cilindro situado en la parte superior podía contener una cantidad considerable de medicamento líquido.

El émbolo: Un émbolo o un mecanismo similar a una jeringa forzaría la administración del medicamento a través del tubo hasta el caballo.

Por qué funcionó:

 

 

 

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