Cómo funciona la capa blanca
La explicación es tan sencilla como efectiva: el color blanco refleja la luz solar en lugar de absorberla. Al aplicar pintura blanca sobre la corteza, se reduce significativamente la cantidad de calor que el tronco absorbe durante el día.
Esto tiene varias consecuencias positivas:
- La temperatura de la corteza se mantiene más estable a lo largo del día.
- Se reduce la diferencia térmica entre el día y la noche.
- Se disminuye el riesgo de que aparezcan grietas por contracción y expansión.
- El árbol enfrenta con menor estrés los cambios climáticos estacionales.
¿Qué tipo de pintura se utiliza?
No se trata de cualquier pintura. Los cuidadores de árboles suelen emplear pintura látex de base acuosa, diluida con agua, generalmente en una proporción que permita una aplicación ligera y transpirable. Este tipo de pintura es ideal porque:
- Forma una barrera protectora sin sellar completamente la corteza.
- Permite que el árbol continúe con sus procesos naturales de respiración y crecimiento.
- No contiene sustancias agresivas que puedan dañar el tejido vivo del tronco.
- Es duradera y resiste bien las condiciones climáticas.
En algunos casos, dependiendo del tipo de árbol, el clima de la región o la presencia de plagas específicas, se pueden añadir otros tratamientos complementarios. Por ejemplo, ciertos aditivos pueden ayudar a repeler insectos que tienden a establecerse en la corteza durante determinadas épocas del año.
Dónde y cuándo se aplica
La pintura se coloca habitualmente en la parte inferior del tronco, desde la base hasta una altura que suele oscilar entre los 60 centímetros y un metro, aproximadamente. Esta es la zona más expuesta a los cambios de temperatura, al sol bajo del invierno y a otros factores como roedores, herramientas de jardinería o golpes accidentales.