El matón miró directamente a la inquebrantable e inflexible pared de cuero y acero que lo observaba. Y como casi todo verdadero matón, al enfrentarse no a una supuesta víctima, sino a una fuerza genuina, organizada y abrumadora, su fachada se derrumbó al instante. Su impulso agresivo se detuvo en seco. Tartamudeó, su rostro palideció rápidamente y retrocedió visiblemente, derrotado por su mera presencia.
Un nuevo tipo de justicia y fraternidad
Esa noche en el restaurante no fue la solución definitiva al problema, sino simplemente el comienzo decisivo de la solución. Los motociclistas se negaron rotundamente a permitir que Sarah y Tyler regresaran a su peligroso entorno familiar. Uno de sus hermanos de confianza, un abogado experimentado apodado "Tiburón", acompañó de inmediato a Sarah a la comisaría más cercana para iniciar el proceso de solicitud de una orden de alejamiento y protección. Mientras tanto, el resto del club acompañó a Tyler de vuelta a su sede, segura y bien vigilada.
Le compraron al niño el batido de chocolate más grande y elaborado que jamás había probado. Bajo la mirada protectora y tierna de quince tíos adoptivos, los pequeños hombros de Tyler finalmente se desplomaron con genuino alivio. Su risa contenida y natural regresó vacilante. Por primera vez en todo ese día aterrador, por un instante pareció exactamente el niño sencillo y juguetón que estaba destinado a ser, no un niño que cargaba con una carga imposible y agonizante.
Los motociclistas, comprometidos con la legalidad, jamás le pusieron una mano encima al padrastro. No les hacía falta; sus métodos eran mucho más devastadores. Shark preparó meticulosamente una larga y exhaustiva lista de cargos penales y civiles, dejando claro, de forma explícita y legal, que todo el peso de la ley —y una hermandad inquebrantable que operaba justo fuera de su alcance inmediato— vigilaría implacablemente cada movimiento futuro del hombre. A la mañana siguiente, el hombre había desaparecido silenciosa y definitivamente.
Pero el compromiso del club iba mucho más allá de simplemente eliminar la amenaza. Los veteranos inmediatamente unieron sus recursos personales y consiguieron para Sarah y Tyler un apartamento seguro y protegido a varios pueblos de distancia. Los ayudaron a mudarse, y sus rugientes Harleys cromadas formaron la escolta de camiones de mudanzas más eficaz y protectora jamás vista en el pueblo.