La propuesta es buena. Podría funcionar. Funcionará, Diego aseguró. Pero Manuel continuó. Necesitamos garantías. 6 meses de prueba. La señora Herrera mantiene el puesto, pero con supervisión. Eso es ridículo. Rodrigo estalló. Tiene una mejor idea. Serí o usted Manuel lo miró. Porque revisamos sus números cuando estuvo aquí. Mediocres. Yo construí esta empresa. No, su familia puso dinero. Valentina la construyó. Valentina tomó la mano de Diego. Acepto los se meses con condiciones. ¿Cuáles? Diego Morales como consultor de relaciones laborales.
Es un guardia de seguridad que acaba de resolver un problema de millones con sentido común. Valentina, Diego susurró, no necesito. Yo sí necesito. Te necesito aquí conmigo. El consejo deliberó. Tr meses de prueba para ambos. Hecho. Esto es un error. Rodrigo se levantó. Acabas de mostrar tu debilidad. No mostré mi fortaleza. ¿Cuál? Saber que no tengo todas las respuestas, pero sé dónde encontrarlas. En los barrios bajos, en la vida real, donde están nuestros trabajadores, nuestros consumidores, la gente real.
Te arrepentirás. Lo único que lamento es el tiempo perdido contigo. Rodrigo se acercó amenazante. Diego se interpuso. La señora pidió que se retire. ¿Me vas a sacar, guardita? No. Usted va a salir como el caballero que pretende ser. Se miraron David y Goliat en trajes. Rodrigo retrocedió. Esto no termina aquí. Sí termina. Sofía apareció en la puerta en silla de ruedas empujada por Laura. ¿Qué haces aquí? Valentina corrió hacia ella. Laura me trajo. Dijo que era importante.
¿Trajiste a una niña enferma? Diego confrontó a Laura. Ella insistió. Dijo que tenía algo importante que decir. ¿Qué cosa, princesa? Sofía miró a Rodrigo. Usted es el hombre malo de las fotos. Perdón. El que hace triste a tía. Vale, el que la obligó a dejarnos. Niña, no sabes de qué hablas. Sé que es malo. Se le nota en los ojos, como al señor que me quitaba el almuerzo hasta que papá habló con él. Esto es ridículo. ¿Sabes qué, Sofía?
Continuó. Mi mamá decía que la gente mala siempre pierde al final. Tu mamá está muerta. El silencio fue total. Diego se movió, pero Valentina lo detuvo. Sí. Sofía dijo con dignidad sorprendente: “Pero me enseñó a reconocer a los buenos y usted no es bueno”. Suficiente, Manuel intervino. “Señor Salinas, su comportamiento es inaceptable. Mi comportamiento. Hay una mocosa en la sala de juntas. Hay una niña valiente diciendo verdades”. Manuel se acercó a Sofía. “¿Cómo te llamas?” “Sofía Morales
Mi papá trabaja aquí. Mi tía Valefa. ¿Tu tía? No de sangre, del corazón. Manuel sonrió. Señor Salinas, moción para comprar sus acciones. ¿Qué? La empresa comprará su 20%. Precio de mercado más 10% por salida inmediata. No pueden. Votemos. Manuel levantó la mano. Uno por uno. Todos levantaron la mano. Menos Rodrigo. Mayoría. Señor Salinas, tiene 48 horas para transferir las acciones. Valentina, diles, diles que me amas. Amé a alguien que no existía, el hombre real. Ese nunca lo amé