La llamada
Fui al baño.
Cerré la puerta.
Y llamé.
—Necesito ayuda —dije—. Creo que intentaron envenenarme.
La prueba
Guardé una pequeña muestra del té.
La policía vino.
En silencio.
Sin hacer ruido.
Horas después…
confirmaron lo que temía.
Había veneno.
El regreso
Tres días después…
mi hijo y su esposa regresaron del crucero.