El té
Miré la taza sobre la mesa.
Aún humeaba.
Como cualquier tarde normal.
Pero ya no era normal.
—¿Qué tiene? —pregunté.
—No lo sé exactamente… pero la escuché hablar por teléfono —dijo—. Dijo que “esta vez no fallaría”.
El corazón empezó a latirme con fuerza.
La conversación que lo cambió todo
—¿Qué más escuchaste? —pregunté.
—Que después del crucero… todo sería suyo.
Silencio.
“Todo”.
Mi casa.
Mis ahorros.
Mi vida.
El plan
Mi mente empezó a encajar las piezas.
Las discusiones recientes.