Un día, mientras escribía en mi cuaderno, me di cuenta de algo:
No quería esconder mi historia.
Quería que otras personas atrapadas en relaciones como la mía supieran que sí existe una salida.
Cuando finalmente recibí la notificación oficial de que Mark enfrentaría cargos serios, sentí que por fin podía respirar sin dolor en las costillas.
Cerré los ojos y pensé: Sobreviví. Y ahora, empiezo a vivir.
Si has llegado hasta aquí, cuéntame:
¿Crees que el médico actuó bien al intervenir sin esperar mi testimonio?
¿Alguna vez has visto a alguien fingir ser “perfecto” mientras escondía algo terrible?
Me encantaría leer tu opinión y ver qué habrías hecho tú en mi lugar.