Clavo: fragancia cálida y especiada, acción purificante y protectora.
Semillas de lino: su gel natural deja una película ligera que suaviza la piel.
Agua de rosas: frescor inmediato, calmante e hidratación sutil.
Té verde concentrado: un auténtico escudo contra la opacidad. Gel de aloe vera: calma, hidrata y suaviza.
Vitamina E: ayuda a mantener la preparación fresca por más tiempo.
Ingredientes sencillos que, al combinarse, crean un tónico sorprendentemente eficaz.
¿Cómo preparar tu loción casera?
No hace falta ser químico: todo se hace en una cacerola en tan solo unos minutos, siguiendo un orden lógico para asegurar una buena textura.
Infusiona los clavos.
Hiérvelos a fuego lento en un poco de agua y déjalos reposar para que liberen sus propiedades beneficiosas.
Prepara el gel de linaza.
Las semillas de linaza espesan el agua después de unos minutos, formando un gel vegetal muy suave. Remueve con frecuencia para evitar que se pegue.
Mezcla las bases.
Una vez colada la infusión y el gel, mézclalos con agua de rosas. Esto forma la base fluida del tónico.
Añade los ingredientes activos.
Termina con el aloe vera, el té verde frío y la vitamina E. Bate ligeramente para obtener una textura suave.
Guarda la loción en una botella limpia, preferiblemente de cristal, y mantenla refrigerada para conservar su frescura.
¿Cómo usarla para un efecto de "piel fresca"?