Lea también: Grupo sanguíneo y predisposición al cáncer: lo que la ciencia ha descubierto
En estas zonas, se cultivan cosechas en miles de hectáreas. A menudo, los cultivos están protegidos por invernaderos o lonas de plástico, lo que favorece la humedad y la aparición de enfermedades. Por consiguiente, se utilizan tratamientos químicos de forma extensiva durante todo el ciclo de producción.
Además, la presión económica juega un papel fundamental. Para satisfacer la constante demanda de los supermercados, los productores se ven incentivados a ofrecer fresas visualmente perfectas , incluso si eso implica usar más pesticidas. De esta manera, la apariencia se convierte en la prioridad, a veces a expensas de la seguridad alimentaria.
Fresas españolas: por qué representan un verdadero problema
En el centro de este sistema se encuentran las fresas importadas de España. Este país es uno de los mayores productores de Europa. Sin embargo, diversas investigaciones han señalado a ciertas zonas agrícolas, sobre todo del sur, por el uso intensivo de pesticidas .
En estas regiones, los análisis han revelado la presencia de sustancias prohibidas o estrictamente reguladas a nivel europeo. Algunas son conocidas por sus efectos negativos sobre la salud humana y la biodiversidad. A pesar de ello, estas fresas se siguen exportando a gran escala.
Además, las consecuencias ambientales son significativas. Las prácticas agrícolas intensivas asociadas al cultivo de fresas españolas provocan la sobreexplotación del agua , la contaminación del suelo y el agotamiento de la fauna local. Por lo tanto, el problema va mucho más allá de lo que comemos.