Varios estudios han demostrado que el consumo regular de licopeno puede ayudar a:
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Reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares .
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Proteger contra ciertos tipos de cáncer , especialmente el de próstata.
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Cuidar la piel de los daños ocasionados por el sol .
Lo interesante es que el licopeno se aprovecha mejor cuando el tomate se consume cocinado, por ejemplo, en salsas o guisos, ya que el poder calorífico su absorción.
Beneficios para el corazón y la circulación
El corazón es uno de los órganos que más agradece el consumo de tomates. Su riqueza en antioxidantes, vitaminas y minerales lo convierten en un alimento cardioprotector. El potasio y la vitamina B6 ayudan a mantener la presión arterial en niveles adecuados, mientras que el licopeno contribuye a reducir el colesterol malo (LDL) y aumentar el colesterol bueno (HDL).
Incluir tomates en la dieta diaria puede, a largo plazo, disminuir el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otros problemas relacionados con la salud cardiovascular.
Aliado natural para una piel saludable.
Si buscas una piel más luminosa y protegida, el tomate puede ser tu mejor aliado. Sus antioxidantes ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro, reducen la aparición de arrugas y protegen la piel frente a los daños ocasionados por la exposición solar. Incluso muchas mascarillas caseras utilizan jugo de tomate por sus propiedades astringentes y revitalizantes.
Hidratación y control del peso.
El tomate está compuesto en más de un 90% por agua, lo que lo convierte en un alimento muy hidratante y ligero . Su bajo aporte calórico y su alto contenido en fibra lo hacen ideal para quienes buscan controlar el peso sin renunciar a una alimentación sabrosa y nutritiva. Además, la fibra ayuda a mejorar la digestión y mantener la sensación de saciedad por más tiempo.