La fascinante tarea de identificar insectos: cómo descubrir qué especie tienes delante

 

 

El cuerpo en tres partes
Algo que ayuda mucho es recordar que, en general, los insectos tienen el cuerpo dividido en tres secciones: cabeza, tórax y abdomen. Además, cuentan con seis patas, aunque algunas especies tienen prolongaciones o camuflajes que pueden despistar. Saber esto te permitirá diferenciar fácilmente un insecto de una araña, por ejemplo, ya que estas últimas tienen ocho patas y no presentan la misma división corporal.

Las alas como pista clave
Muchas veces las alas son el mejor rasgo para reconocerlos. Algunas especies tienen dos alas, como las moscas; otras presentan cuatro, como las mariposas o las abejas. También hay que fijarse en cómo están posicionadas en reposo: las mariposas suelen mantenerlas cerradas sobre el cuerpo, mientras que las libélulas las extienden hacia los lados.

El comportamiento también cuenta
No todo está en la apariencia. Cómo se comporta un insecto también da pistas importantes. Las hormigas, por ejemplo, se mueven en fila y en colonias organizadas. Los grillos hacen su característico canto frotando sus alas. Las abejas zumban de flor en flor recolectando néctar. Estos hábitos pueden ser señales tan claras como su aspecto físico.

Colores y patrones: belleza y advertencia
Algunos insectos lucen colores brillantes, lo que no siempre significa que sean bonitos e inofensivos. De hecho, muchas veces es lo contrario: esos tonos intensos funcionan como advertencia de que son venenosos o desagradables al gusto de sus depredadores. Por eso, si ves un insecto de colores muy vivos, probablemente esté avisando al mundo de que no es buena idea tocarlo.

 

 

 

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