Es esa etapa donde:
- aprecias la calma
- disfrutas tus hobbies
- te escuchas
- te entiendes
- ya no temes estar contigo
Y entonces ocurre algo hermoso:
Las personas correctas empiezan a llegar…
porque ya no aceptas a las incorrectas.
Conclusión: No estás perdiendo amigos.
Estás encontrándote a ti.
La falta de amigos no siempre habla mal de ti.
A veces dice que:
- dejaste de tolerar lo intolerable,
- empezaste a amarte de verdad,
- elegiste tu paz antes que el ruido,
- ya no te traicionas para encajar,
- y estás construyendo una vida más auténtica.
La soledad no siempre es señal de fracaso.
A veces es el primer signo de madurez emocional.