Dentro había recortes de periódico simulando dinero y un único billete antiguo.
—Eso es todo lo que recibirás.
Le informé que ya había firmado ante notario la donación de la vivienda y la cabaña a nombre de su hermana Lucía.
No había vuelta atrás.
También le mostré una carpeta preparada con todas las pruebas.
No había denuncia formal presentada.
Pero el expediente estaba listo.
Si intentaba demandar o acosar a su hermana, la denuncia se activaría.
Gabriel entendió el mensaje.
Se fue.
No volvió.
El verdadero acto simbólico
Un mes después vendí la casa.
No lo hice impulsivamente.
Fue un proceso legal normal.
Compré una casa rodante modesta.
Antes de partir fui al cementerio.