Limpia siempre bien cada parte antes de cocinarla.
Prioriza los métodos de cocción que eliminan el exceso de grasa, como asar a la parrilla o freír en sartén.
Come diferentes cortes de pollo para no consumir siempre las mismas partes.
Al comprar un pollo entero, revisa el interior y retira los órganos que no vayas a consumir.
Si consumes vísceras, asegúrate de cocinarlas correctamente y no las cocines en exceso.
Una cocina más informada no solo mejora tu salud, sino también el sabor de tus platos. Con pequeñas decisiones, puedes lograr grandes cambios en tu dieta.