El amor maduro no promete eternidad.
Promete presencia.
Promete compañía genuina.
Promete manos que no tiemblan al sostenerte.
Conclusión
Enamorarte después de los 60 es peligroso, sí.
Pero no por las razones que muchos creen.
El amor maduro no promete eternidad.
Promete presencia.
Promete compañía genuina.
Promete manos que no tiemblan al sostenerte.
Enamorarte después de los 60 es peligroso, sí.
Pero no por las razones que muchos creen.