En el caso de las mujeres, un olor similar puede estar relacionado con la vaginosis bacteriana (VB), una infección que, en algunos casos, también se asocia con una higiene inadecuada. Mantener el pH vaginal equilibrado es clave para evitar infecciones que provocan olores desagradables.
Cuando se altera el equilibrio natural de la flora vaginal, pueden aparecer distintos tipos de olores, comúnmente descritos como a pescado, húmedos o simplemente molestos. Una buena higiene íntima y evitar productos irritantes ayudan a reducir el riesgo de vaginosis y otros trastornos que provocan mal olor.
Olor a amoníaco

Un aliento con olor a amoníaco o a cloro puede ser una señal de insuficiencia renal. Esto sucede cuando los riñones dejan de filtrar correctamente la urea del torrente sanguíneo.
Este olor suele intensificarse después de hacer ejercicio intenso o al seguir una dieta alta en proteínas. Si el olor a amoníaco es persistente, es importante hacerse un análisis de sangre y pruebas de función renal para descartar complicaciones.