Equipo que necesitará
- Un frasco de vidrio esterilizado: asegúrese de que esté completamente seco. Cualquier resto de agua en el frasco introducirá bacterias y acortará la vida útil del aceite.
- Aceite de alta calidad: Se recomienda el aceite de oliva virgen extra.
- Ajo fresco: pelado y ligeramente machacado (para liberar sus aceites).
- Clavos de olor enteros: Asegúrese de que estén frescos; el aroma debe ser intenso.
- Baño María (o una cacerola y un recipiente resistente al calor): Nunca aplique calor directo y elevado al aceite.
- Un colador de malla fina o una gasa.
- Un frasco de vidrio oscuro para almacenar el aceite: la luz lo degrada, por lo que el vidrio oscuro es esencial para su conservación.
Paso 1: Saneamiento (El paso más importante)
Desinfecta el frasco de vidrio y todos los utensilios lavándolos en el lavavajillas con agua caliente o hirviéndolos durante 10 minutos. Sécalos bien. Si te preocupa la humedad, limpia el interior del frasco con una toalla de papel limpia humedecida con alcohol de alta graduación (como vodka).
Paso 2: Preparación de los ingredientes botánicos
Toma los dientes de ajo y machácalos ligeramente con el lado plano de un cuchillo. No es necesario triturarlos hasta formar una pasta; necesitas trozos grandes que se puedan colar fácilmente después. Coloca el ajo y los dientes enteros en el frasco. Una proporción común es 1/2 taza de ajo y 2 cucharadas de dientes por cada 2 tazas de aceite .
Paso 3: El proceso de infusión
- Vierta el aceite elegido sobre el ajo y los dientes de ajo hasta que queden completamente sumergidos.
- Prepara tu baño maría: Coloca una cacerola con agua en la estufa y caliéntala a fuego muy lento. Coloca el recipiente o frasco resistente al calor (si lo es) sobre el agua.
- Deja que la mezcla se caliente suavemente durante 1 o 2 horas. El aceite debe estar tibio, sin burbujear y sin llegar a hervir. El objetivo es extraer con delicadeza la esencia de las plantas.
- Retirar del fuego y dejar enfriar completamente.