Duda, miedo… luego alivio

Claire confronta a Julien, quien admite haber tenido una breve relación en un grupo de apoyo para personas en duelo. No se descarta la posibilidad de que Zoé sea su hija biológica. Se ordena una prueba de paternidad. Los días siguientes están llenos de tensión, pero también de mucha conversación y franqueza entre los ex cónyuges.
Cuando llegaron los resultados, fue un gran alivio: Julien no era el padre. ¿Ese asombroso parecido entre Manon y Zoé? Una increíble coincidencia… o quizás, quién sabe, un guiño del destino.
Zoé no reemplazó a Manon. Pero les dio a Claire —y a Julien— un motivo para sonreír de nuevo. Una prueba viviente de que el amor puede renacer, incluso de las penas más profundas.