Un parecido asombroso… y amor a primera vista

El día que se conocieron en el parque, Claire se emocionó hasta las lágrimas. Zoé era aún más encantadora en persona. La pequeña, algo tímida, aceptó con alegría los marcadores y libros que Claire le ofreció. Rápidamente se formó un vínculo entre ellas. Zoé susurró tímidamente: «Ojalá fueras mi mamá». A Claire se le enterneció el corazón.
Las visitas, las comidas compartidas, las risas... y una habitación bellamente preparada para Zoé en esta casa que poco a poco vuelve a la vida. Julien, curioso y conmovido por esta transformación, reaparece gradualmente. El reencuentro es tímido, pero sincero. Zoé, con su sola presencia, reúne lo que el dolor había dispersado.