- Zumo de manzana verde con kiwi: el kiwi, rico en vitamina C y fibra soluble, combinado con manzana verde, puede ayudar a retardar la absorción de glucosa y mejorar la respuesta insulínica.
- Zumo de tomate: el artículo de Eating Well que citamos antes señala que, en un estudio, se comprobó que las personas que consumieron 200 ml de jugo de tomate antes de un desayuno rico en carbohidratos, tuvieron un nivel de azúcar en sangre más bajo que quienes solo bebieron agua. Esto se debe a que la fibra del tomate ayuda a ralentizar la digestión y, por lo tanto, el aumento de la glucosa.
- Zumo de melón amargo: El melón amargo es una verdura que se consume principalmente en Asia, Sudamérica, India y algunas partes de África. Además, menciona que en la medicina tradicional se suele utilizar esta fruta y sus semillas para tratar la diabetes y otras afecciones. De hecho, se citan algunos estudios en los que se comprueba que es efectivo para reducir los niveles de azúcar en sangre y de A1c en personas con diabetes tipo 2.
- Zumo de remolacha y fresas: la remolacha, según varios estudios, ayuda a disminuir los niveles de azúcar en la sangre y mejora la resistencia a la insulina; por otra parte, las fresas son ricas en antioxidantes y fibra, además de tener un sabor muy delicioso.
Cada uno de estos jugos que comentamos tienen componentes que pueden ayudar a las personas a regular sus niveles de glucosa, y prevenir o controlar la diabetes. De cualquier manera, tal como resaltamos en el apartado anterior, se debe consultar a un especialista para saber cómo incorporarlos dentro de la dieta y complementar otras estrategias que también son de mucha ayuda.

Importancia de mantener los niveles de azúcar controlados
MedlinePlus habla sobre el azúcar en la sangre, y destaca su importancia como fuente de energía para el cuerpo. Sin embargo, cuando sus niveles no son los adecuados, puede afectar la salud y provocar diferentes enfermedades, dentro de las que se encuentra la diabetes.
Cuando los niveles de azúcar en sangre se mantienen dentro de un rango saludable, el cuerpo puede procesar mejor los nutrientes, regular la producción hormonal y mantener estable la energía a lo largo del día. Por el contrario, los desequilibrios frecuentes pueden alterar funciones clave del organismo, incluyendo el sistema nervioso, el sistema cardiovascular y el metabolismo en general.