Favorece la salud del corazón.
Muchos alimentos ricos en grasas saludables, fibra o antioxidantes pueden contribuir al mantenimiento de una buena salud cardiovascular.
Diversos estudios indican que una dieta basada en alimentos frescos, frutas, verduras, cereales integrales y fuentes saludables de proteínas puede ayudar a mantener niveles normales de colesterol y presión arterial dentro de un estilo de vida saludable.
Contribuye al sistema inmunológico
Las vitaminas A, C, D, E, el zinc y otros micronutrientes participan en el funcionamiento normal del sistema inmunológico.
Por eso es importante obtener estos nutrientes mediante una alimentación variada y equilibrada.
Ningún alimento por sí solo fortalece las defensas, pero una buena alimentación sí puede contribuir al correcto funcionamiento del organismo.
Ayuda al mantenimiento de músculos y huesos.
Las proteínas, el calcio, el fósforo y otros minerales participan en el mantenimiento de la masa muscular y la salud ósea.
Especialmente en adultos mayores, incluir suficientes proteínas de calidad puede ser una buena estrategia para conservar la fuerza y la movilidad.
Puede favorecer la digestión
Si este alimento contiene fibra, su consumo puede ayudar al tránsito intestinal y favorecer una microbiota saludable.
Recordemos que una buena digestión también depende de beber suficiente agua y consumir frutas, verduras y cereales integrales.
¿Con qué frecuencia conviene consumirlo?
La respuesta depende del tipo de alimento y de las necesidades de cada persona.
Los nutricionistas coinciden en que la clave no está en consumir grandes cantidades de un solo producto, sino en mantener una alimentación variada que incluya alimentos frescos de todos los grupos.
La moderación sigue siendo el mejor consejo.