4. "¿Por qué pedí un mes?"
No estoy loca. No quería darte la lata por las noches. No quería una escena. Necesitaba:
— encontrar a Lera y escucharla sin histeria;
— transferir de vuelta el dinero que discretamente empezaste a tirarle de nuestra cuenta conjunta (sí, Vitya, la cuenta conjunta es para los dos , no para ti y tu novia);
— avisar al banco de que intentarás retirar los ahorros;
— preparar los papeles del divorcio para no meterte en líos;
— y… recordar tu yo normal. No el que andaba por casa con cara de culpable y flores para "comprarte", sino el que bromeaba, se comía mis tartas de queso y me besaba el cuello por la mañana.
Ese era mi regalo . Quería vivir otro mes normal de matrimonio. El último. Y luego… cerrar la puerta.
Tenía miedo . Porque todo este tiempo creyó tener la situación bajo control . Que ahora, como un tierno y cariñoso, se marcharía con suavidad, y que ella incluso le agradecería su honestidad. Pero resultó que ya lo habían descubierto hacía mucho tiempo .
5. "¿Qué pasa después?"
Para cuando leas esta carta, me habré ido a casa de mi madre en Tula. Allí pediré el divorcio.
No tienes que venir; mi abogado se encarga de todo.
Quédate con el coche y tus pertenencias.
El préstamo para la cocina es tuyo; lo transferí a tu nombre (siempre dijiste que era "tu guarida", así que págalo).
Nuestros ahorros compartidos están congelados hasta que firmemos un acuerdo.
Ah, y una cosa más. Lera dejará su agencia de viajes dentro de un mes y se casará. No contigo. Ya tiene prometido.
Me lo dijo ella misma. Tienes una grabación en tu memoria USB.
Así que, Vitya, no amas a "alguien más", sino a tu propia ilusión, en la que te introdujeron con mucho cuidado, de forma femenina ...