Dietas desequilibradas
Si se incorpora grasa de cerdo pero se sigue consumiendo mucho azúcar, harinas refinadas, embutidos y ultraprocesados, el resultado general difícilmente será favorable.
Cómo elegir una buena grasa de cerdo
Si vas a usarla en la cocina, conviene prestar atención a algunos detalles:
Busca buena procedencia
Siempre que sea posible, elige productos de origen confiable y de mejor calidad.
Observa el color y el olor
Una buena grasa debe verse limpia, de color claro o ligeramente cremoso, y no debe tener olor rancio.
Evita productos excesivamente procesados
No es lo mismo grasa natural o manteca casera que productos industriales llenos de aditivos.
No la confundas con embutidos procesados
El tocino industrial, los productos ahumados o procesados con conservantes no son equivalentes a la grasa natural usada para cocinar.
Cómo incluirla de forma razonable
La clave no está en abusar, sino en usarla con criterio. Puede emplearse en pequeñas cantidades para cocinar verduras, carnes, huevos o guisos. No hace falta usarla en todas las comidas ni convertirla en el centro de la dieta.
Lo más importante es que forme parte de una alimentación variada, con presencia de fibra, vegetales, proteínas de calidad y buena hidratación.