Rayas
Suelen enterrarse en zonas arenosas poco profundas. No son agresivas, pero si las pisás, su aguijón puede atravesar el pie o la pierna causando un dolor intenso y pulsátil.
Qué hacer: sumergir la herida en agua tan caliente como puedas tolerar (entre 43 y 46 °C), limpiar con agua y jabón, controlar el sangrado y acudir al médico, ya que estas heridas suelen infectarse. Un buen truco preventivo en el <<arrastre de pies»: caminá deslizando los pies por la arena para alertar a las rayas y que se alejen.
Piojos de mar
No son verdaderos piojos, sino larvas de medusas o anémonas, casi invisibles. Provocan picazón intensa y ronchas pequeñas, generalmente debajo del traje de baño, donde quedan atrapadas. La irritación aparece horas después de salir del agua.
Qué hacer: ducharse inmediatamente al salir del mar, lavar el traje de baño con agua caliente, aplicar crema con hidrocortisona o loción de calamina y tomar antihistamínicos si la picazón es intensa.
Carabela portuguesa
Aunque parece una medusa, es una colonia de organismos. Sus tentáculos pueden medir varios metros y producen un dolor extremo, incluso cuando el animal ya está muerto en la orilla. El tratamiento es similar al de las medusas: vinagre, retirar tentáculos con pinzas y aplicar calor. Nunca toques una carabela varada.
Cómo protegerte cuando ondea la bandera morada
Nadá cerca de un puesto de salvavidas y consultá qué especies han sido avistadas.