Preparación paso a paso:
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El remojo (Clave): Pon la avena a remojar en un poco de agua durante la noche o al menos una hora antes. Esto elimina los fitatos, que son antinutrientes que impiden que absorbas bien los minerales.
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Licuar: Enjuaga la avena y ponla en la licuadora con los 2 litros de agua y la canela.
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Colar: Si buscas algo ligero, cuélalo bien. Si quieres más fibra (y más saciedad), deja un poco de pulpa.
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Refrigerar: Sabe mucho mejor bien fría.
Cómo y cuándo tomarla para ver resultados
Lo ideal es tomar un vaso en ayunas. Tu cuerpo recibirá la fibra primero, preparando el sistema digestivo para el resto del día. También puedes tomar un vaso pequeño 20 minutos antes de la comida principal para llegar a la mesa con menos “hambre voraz”.
Un consejo real: No pretendas vivir solo de agua de avena. Úsala como tu aliada para no picar entre horas y verás cómo, sin darte cuenta, tus porciones en las comidas principales se vuelven más razonables.