Evite tomar duchas calientes justo después de comer.
Haga que el entorno del baño sea más seguro y reduzca el riesgo de caídas: utilice alfombrillas antideslizantes y barras de apoyo si es necesario.
Evite cerrar las puertas con llave; priorice una salida de emergencia fácil.
Si padece hipertensión, arritmias, diabetes, antecedentes de ictus o infarto, o toma medicamentos para bajar la presión arterial, consulte a su médico: su caso puede requerir recomendaciones específicas.
Ducharse no tiene por qué ser arriesgado. Sin embargo, a partir de cierta edad, el cuerpo ya no tolera los cambios bruscos de temperatura, el vapor ni el esfuerzo excesivo. Ajustar la temperatura del agua, ducharse en orden, respetar el tiempo entre duchas después de las comidas, mantener el baño a una temperatura agradable y no bloquear la puerta son hábitos sencillos que pueden marcar una gran diferencia.