Efectos antifúngicos.
El aceite de orégano puede ayudar a eliminar la candidiasis y otras infecciones fúngicas. Es especialmente útil para los hongos en las uñas de los pies o la candidiasis oral si se usa correctamente.
Ayuda digestiva.
Tomado en pequeñas dosis diluidas, el aceite de orégano ayuda a reducir la hinchazón, la indigestión y los parásitos intestinales. Estimula el flujo biliar y favorece la desintoxicación del hígado.
Apoyo respiratorio.
Sus efectos expectorantes y antivirales lo hacen beneficioso para la bronquitis, las infecciones sinusales y el malestar respiratorio general. Inhalar vapor de orégano o usarlo en terapia de vapor puede ayudar a despejar las vías respiratorias de forma natural.
Descubra más
aceites esenciales
Aceite de
orégano Refuerzo
del sistema inmunológico
El uso regular de aceite de orégano ayuda a fortalecer la respuesta inmunológica, especialmente durante los brotes de gripe estacional o épocas de estrés.
Cómo usar el aceite de orégano
por vía tópica:
Mezcla 1 o 2 gotas de aceite esencial de orégano con una cucharada de aceite portador. Aplícalo en las zonas afectadas para aliviar el dolor, los hongos o la irritación de la piel.
Uso interno:
Use solo aceite de orégano de grado alimenticio. Diluya una gota en un vaso de agua o mézclelo con miel. No use el aceite sin diluir directamente, ya que puede irritar las mucosas.
Aromaterapia: