La forma más común comienza en las células responsables de producir jugos digestivos. A continuación, se presentan señales de alerta clave que los expertos en salud recomiendan tomar en serio.
Dolor de estómago o de espalda
Una molestia persistente o inexplicable en la parte superior del abdomen que puede irradiarse a la espalda puede ser un indicador temprano. Este dolor suele empeorar después de comer. Al principio puede ser intermitente, pero con el tiempo tiende a volverse más persistente e intenso.
Coloración amarillenta de la piel o los ojos
La piel o la esclerótica (la parte blanca de los ojos) pueden adquirir un tono amarillento cuando se acumula bilis en el cuerpo. Esto ocurre si un tumor obstruye el conducto biliar. Junto con este cambio, puede aparecer orina oscura y heces pálidas.
Los cambios digestivos son comunes. Estos pueden incluir deposiciones frecuentes, blandas, grasosas o con un olor fuerte y desagradable. Estos síntomas pueden aparecer cuando las enzimas digestivas no llegan a los intestinos como deberían.
